Wednesday, August 20, 2008

La Parca nº4

Hace 7 meses



Sus ojos quedan abiertos, sin derramar ni una sola lagrima.
Pando mira los ojos del muchacho, siente un poco de remordimiento, pero sentirlo no le saneara las cuatro balas que tenía en el cuerpo.

Mientras caminaba hacia la patrulla, comenzaba a llover.
Sube al auto, llama por su celular:
-¿Alo?-
-Si, ¿Raúl?- responde una mujer-¿Pasa algo?
-No, mi amor, ¿qué te parece que salgamos almorzar?-
-No podemos, tengo que esperar a la Andreita-
-Anda buscarla al colegio y te paso a buscar, como a las dos-
-Bueno, pero ¿pasa algo?-
-No, solo quiero salir con mi familia-
Ambos se despiden con un beso.

Tira la patrulla a la orilla de la carretera, pone su cabeza sobre el volante. Siente una angustia que no experimentaba desde niño.
Su estomago se contrajo, sus pupilas se dilataron, sintió que tenía algo en la garganta. Trataba de gritar pero su voz estaba ahogada, carraspeaba al tratar de emitir un sonido. Golpeo desesperadamente el volante. Junto con una ventisca que hizo temblar el auto, grito y pudo llorar.
“Por la misma mierda, ¿por qué lo hice?... lo tenía todo, todo lo que necesitaba para ser feliz. Ahora no puedo hacer nada, nada, ¡NADA!” tomo su revolver y se lo puso en su boca, sintió que todo sería tan fácil… estaba a un gatillo de distancia de la paz, la horrible paz. Pero es un cobarde, él lo sabe y sus amigos también, por eso están muertos ahora.
No sabía porque, pero sus tripas le decían que todo fue culpa del cabro chico del diputado ese. Ni recordaba el nombre, no recordaba el nombre del hombre que era el causante de su castigo.

Dejo caer el revolver al piso, el sonido de metal lo trajo de vuelta al presente.
Empezó a conducir, para hacer hora. Apago la radio, llamo por su celular otra vez:
-Cáceres, escúchame bien-
-¿Hueon desde cuando me llamas por el apellido?-
-Desde que me tengo que poner serio-
-¿Qué paso?-
-Maté a la Maida, al palomilla y al pelao parra- en el celular se escucho un silencio complice –Cáceres, entiéndeme no tenía opción, alguien los estaba cazando y si se llegaba a saber la verdad. Como volvería a ver a los ojos a la Andreita, dime ¡¿CÓMO?!! HUEON DIME ¿CÓMO?-
-Tranquilo, tranquilo- Cáceres es un tipo calmado y centrado, pero el sabía a que se refería. También sabía sobre los asesinatos, pero no le prestaba más atención que una noticia populista. Siempre pasan cosas así en las poblaciones de Santiago, especialmente en las de la periferia- ¿Podi venirte a mi casa?-
-No, no es necesario. Déjame pasar el último día con mi familia-
-¿Último día?, que vas hacer pelota-
-Nada, es lo que me van hacer. Las otras muertes no fueron normales, todos fueron acuchillados por una especie de navaja grande. El psicópata, anunciaba su próxima victima-
-¿Cómo?- Cáceres estaba congelado al otro lado del teléfono
-No lo se, al hueon nadie lo conoce, es como una sombra. Pero se encargaba que sus victimas supieran que venía por ellos, la Maida me dijo que se siente en las tripas, como sí te persiguiera por dentro-
-Le vas hacer caso a una puta-
-Esa puta me dijo que sentía que él hueon venía por mí, dijo que sabía lo del cabro del diputado-
-Hueon eso pasó hace años, sabes que el único testigo no esta entre nosotros-
-Sabes que nunca vimos el cuerpo-
-Pero nadie puede sobrevivir a una casa en llamas, si tenía las rodillas reventadas-
-Lo sé, no digo que ese tipo, solo digo que alguien sabe y esta cargando. Hace meses cuando mataron al gordo Padilla, no fue para robarle la coca como puse en el expediente, la coca me la lleve yo. Lo abrieron como a un pollo, la única testigo era la niña que tenía pa… tu sabis que le hacia a la cabra chica-
-Sí, gordo de mierda. Pobre niña-
-Pero no hicimos nada para salvarla o ayudarla, no hicimos nada- su voz estaba en el extremo del llanto –Por eso estamos malditos hueon, este tipo esta buscando a todos los que tuvimos vinculación. Antes del gordo, mataron al negro, tú sabes como yo que era un curaito inofensivo, pero esa noche soltó esa mierda que tenía dentro suyo contra el pobre pendejo. No había relación más que haber estado metido en la mocha-
-Hueon estas muy paranoico, la cagaste con pitiarte a nuestros contactos-
- La Maida me lo pidió- se escucho un suspiro- me dijo que iba por ella, que lo sentía en las tripas. Ahí me soltó, que desde hace algunos años habían estado desapareciendo los traficantes de la zona, las putas de la calle y hasta los curaos. Siempre que aparecía un cadáver, dejaba un mensaje “voy por ustedes”-
-Eso no significa nada-
-La Maida recogió la nota que dejaron con el gordo Padilla, esta vez decía “ya los tengo”-
-Pero…-
-Pero NADA, entiende ella me dijo que iba por ella, me pidió que la matara-
-Por esa huea te pitiaste al palomilla y al pelao-
-No, ellos los mate para que no hablaran. Estaban aterrados, iban a soltarla y así que cargarían con nuestras familias… nos destruirían-
-Hueon vente pa´ca-
-No, te llamo, porque si mañana sigo acá nos fondeamos pal sur, sino…- gimió de impotencia –hueon cuídate, después de mí veni tú-

Corto y miró la hora, eran las 11:30am. Se fue al cuartel, dejo la patrulla y saco su auto. Se despidió de sus amigos, casi en forma reverencial y de alguna forma buscando el perdón.

Salió con su familia, fue donde pudo y paso una tarde en otro mundo, donde su hija era feliz y su señora estaba orgullosa. Él era intachable y pleno.
Volvieron a su casa muy tarde. Vivía en Maipú, en una pequeña casa cerca de una plaza. Tomó a la pequeña Andrea y la acostó, le llevo a su señora un té, le puso una pastilla para dormir. Se dijo que quizás tenía una oportunidad de acabar con todo eso, pero necesitaba hacerlo solo.

Se sentó en su sillón cargo su arma y espero. Después de unas horas el sueño le empezaba a pasar la cuenta.
Pero a las tres de la mañana, se escucho un golpe en el techo. Se levantó de un salto, se acerco sigilosamente a la puerta. Su corazón latía muy fuerte, su respiración estaba agitada, el cansancio le traicionaba el pulso.
Sentía como se acercaba, una respiración pesada y hedor horrible. Estaba a unos pasos, su corazón parecía que iba a estallar, golpeaba y golpeaba, pero fallo, su brazo izquierdo se comenzó a dormir y su cuerpo se volvió pesado, el dolor era muy agudo. Cuando se estaba desplomando lo vio entrar, era como una sombra. Vestido totalmente de negro. Cuando entró comenzó a silbar y le miraba mientras se retorcía en el piso, camino a su lado, le dijo “no será tan fácil mi cabo”.
Saco de su traje una especie de estaca de metal. Pando ocupo todas sus fuerzas para huir, pero no pudo hacer nada.
Así que le atravesó la garganta con la estaca, antes que pudiera darse cuenta que Andrea había despertado y los miraba fijamente, saco otra navaja le hizo un corte desde la nunca hasta el fin de la espalda. Fue tan rápido y certero, que la sangre no empezó a brotar hasta después de un rato.

Andrea tenía los ojos llenos de lágrimas y no podía evitar retener cada una de los detalles de ese espectáculo. El victimario de su padre la observa, la niña trata de verle el rostro, pero solo pudo ver su mascara negra, que no le permitía reconocer al culpable.

-Pórtate bien niña, sino puedo volver por ti- le dice en tono jovial. Él toma el arma de Pando y le revisa los bolsillos y saca otra carga de balas. Sale de la casa silbando como entro.

Andrea, estuvo toda la noche acariciando el pelo de su padre, sin derramar una lagrima. En su infinita sabiduría infantil repetía muy despacio “Papito, papito, ¿Por qué te portaste mal? Papito ¿Por qué?”


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Bien, continuo con la historia de la parca otra vez, espero que sea de su agrado la entrega de esta historia

sino, gracias por haberla leido al menos


hasta pronto

2 comments:

Anonymous said...

just follow this way, the time nd the new experiencies make the rest.

Is strange don´t see you, in did I miss the sense black humor from you

from the nostalgic

Talina said...

Hola, lo que más me gustó del cuento es que utilizaste la siempre exacta sabiduría infantil, que estes bien.