Saturday, February 16, 2008

Manchas de humedad

Se que sus manos se cruzaron y su rostro dejo su expresión meditabunda. Él la tomo como solía hacerlo; por un momento el tiempo se volvió un collage de situación reales y ficticias.

Se besaron y olvidaron todo los demás, cayeron por el cuello uno del otro. Se reían de sí mismos, como niños chicos que estuvieran descubriéndose. Callaron, contemplaron la belleza mutua que habían creado, se dijeron “nada” en un beso y otro les abrió locaciones que estuvieron encadenadas a prohibiciones auto-impuestas.

Es un gimoteo de en un abrazo desgarrado, como matan la noche.

En la mañana se miran, finalmente dicen:

-¿Qué hicimos?- dice él abrazando sus piernas

-Nada malo- le responde, mientras acaricia su espalda velluda

-¿Pero que haremos ahora?-

-Nada. Quizás sea lo mejor, eso hemos hecho estos años-

-¿Qué le diré a mi señora? ¡PEOR! ¿Qué le diré a mis hijos?- casi se partía en llanto

-¿Qué tendré que decirle a los nuestros?-suspiro, mientras se tomaba el cabello- ya estamos viejos para esto José-

-Es que Isabel no entiendes, me gusto-

-A mí también y no por eso estoy haciendo melodrama-

-¿Y tu marido que dirá?- hundió su cabeza en sus piernas-¿Por qué lo volvimos hacer?-

-No tengo todas las respuestas, para serte franca, no tengo ninguna- se levantó de la cama, abrió la cortina. Tomó el cuadro de su segunda boda y lo volvió a colgar en la muralla, le dio un beso al retrato de su marido.

-Todo menos eso… no seas hipócrita mujer-

-Es amor, perfectamente emulado, pero amor al final-

-¿Eso nos paso?- José se tendió en la cama y miro el techo -¿Esa mancha de humedad hace cuanto esta?-

-¿Eso nos paso? Por favor, Pepe. No te pongas idiota… la mancha esta desde no sé cuando-

-La última vez que estuve aquí no estaba-

-Nada está como lo estuvo y lo sabes-

-Tú ¿crees que nos humedecimos?-

-Imbecil-

Ella se fue al baño, él miraba concentrado la variedad de verdes y ondas irregulares de la humedad. Pensaba, seguramente, en realidad que es cierto, para que le hacia esas preguntas a Isabel, era masoquista o algún tipo enfermo, sabía perfectamente la razón porque las cosas no seguían igual. Sí te vas con la secretaria y tienes otra familia; luego abandonas a tu primera mujer con tres hijos, pero lo haces cuando estas seguro que un amigo tuyo (por nobleza incomprendida) los mantendrá, es obvio que te odien.

El pensaba que era como la humedad e Isabel como el techo, los niños como la tonalidad de verdes y matices. Las ondas son como… como… las circunstancias que lo tienen ahí. Eran ondas, pero que forma más irregular de esas ondas, parecían un árbol y mientras armaba figuras, se repetía que le encantaría ser tan simple y complejo como esa manchita.

Se levantó y se puso los pantalones, vio la hora en su reloj… 11am… no es tan tarde, pensó.

Se terminó de vestir y tomó una decisión.

Se despidió de Isabel a través de la cortina, donde la vio hincada, quizás lloraba. A él nunca le importaba.

El sábado, el día que iba a ver a sus hijos. Una semana después. Apareció con un tarro de pintura azul.

Como era de costumbre, Francisco (el actual marido de Isabel) iba a tomar algo con sus amigos para evitar problemas.

José saludo a los niños y les pidió su ayuda, para hacer algo entretenido.

Subieron al segundo piso, José le tomo una foto a la mancha de humedad y luego raspo parte de la pintura y la guardo.

Luego el resto de la tarde pintaron el techo del dormitorio, quedo precioso, hasta hicieron algunas nubecitas. Realmente parecía un pequeño cielo.

Los niños dijeron sorpresa a su madre, ella sonrió vagamente. José se acercó y le dijo muy despacio al oido “Si en la tierra no podemos estar, en cielo estaremos”.

Esos tres niños por una tarde volvieron a tener una familia, sin intrusos invadiendo roles.

Han pasado unos 41 años. Ese día fue crucial para todos, los niños probaron ser una familia por última vez, la diferencia de edad era grande, eso los separo entre ellos. Su madre, con el tiempo empezó a enloquecer por promesas de amor que nunca se cumplieron.

José, el pobre José. El nunca se atrevió a quedarse con la mujer que amó. Huyó de sí mismo, tanto tiempo que se quedo solo en su oficina, coleccionando manchas de humedad, buscando una que lo hiciera sentir tan satisfecho, como aquella mañana en la cama de Isabel.



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Ya, ya... reconosco soy medio mamon... pero será

La congestión paso, así que feliz.

bueno, es tarde y tengo tuto

"obrar bien, no siempre significa obrar con sabiduría"

Hasta pronto

Thursday, February 14, 2008

Soy un pésimo escritor

-¿Qué aspecto tiene un escritor?- le pregunté mientras inhalaba el cigarro- ¿Acaso por tener barba y el cabello largo y siempre estar sufriendo por algo?-
-No entiendes el punto, es que escribes mal-
-He visto peores que yo; aún así le han permitido publicar-
-Pero…- pensó por un momento, dijo en tono complaciente- solo publicaron mierda, vendieron, pero vendieron mierda. Yo te quiero evitar el bochorno ¿o quieres publicar mierda?-
-No, ¡YO NO ESCRIBO MIERDA!- tomé un trago de cerveza al seco- YO SIEMPRE ESCRITO DE MÍ, NO SOY UNA MIERDA-
-No te exasperes- llenó mi vaso con su cerveza- solo trato que no te lleves un mal rato-


Esa conversación paso hace más de una semana, desde entonces no he podido escribir nada nuevo.
Estuve en distintos lugares, robando y plagiando historias. Pero la gente parece que todos viven o quieren vivir la misma mierda. Enamorarse sin esfuerzo; Encontrar la felicidad en la calle; Ser más bello de la nada; Acostarse con mil mujeres o acostarse con un Dios griego; siempre y en cada momento banalidades.
¿Cómo que soy el único idiota que le interesa llorar o creer en personas que ya no están?
Recuerdo que cuando comencé a escribir tenía 5 años, escribí pura mierda, pero era mi mierda. Los años pasaron y los viejos perros me orinaron tantas veces, que me anime a escribir como ellos; sin ser ellos, siempre siendo yo.
Aunque las últimas cosas que me determinaron en este mal arte (gracias a Dios pensé que tenía que comer, si solo dependiera de esto no habría comido hace días) la primera fue, como a muchos, la primera vez que me enamoré aunque tengo presente su nombre, ella no era la relevante, era la emoción y me hacía tiritar entero; la segunda fue la mujer más degenerada que me he enfrentado, me asesino y desde entonces tengo la personalidad de mi asesina; la tercera fue la vez lloré al leer unos cuentos latinoamericanos.
Desde la fecha han pasado más de 20 años, seguramente, aún no lo hago bien. No he dejado que me límite el hecho de no poder escribirle a todos (como lo anhelo).


Pero soy feliz escribiendo de las cosas que me importan, que me hacen sentir algo.
Amigo mió, te propongo un ejercicio, trata de pensar un momento de tu vida que no hayas sentido nada, absolutamente nada. Esa desesperación de estar vivo, pero encerrado, enterrado en tus carnes. Ahora cortarte el brazo.
Ahora bien, si lograste una emulación perfecta, pudiste cortarte el brazo y no sentir nada. Pero si sentiste, es muy probable que no estés ni cerca de ese punto de mierda que te lleva al caos absoluto (creo, que es el único absoluto que manejo).
Yo tuve esa experiencia una vez, fue reveladora. En ese punto de mi vida, que corría sabiendo que mis músculos me ardían, pero no los sentía. Comprendí que lo mejor de la vida no es la mierda perfecta; es tener la oportunidad de probar un poco de todo.
En el gusto esta la variedad, decía mi tío abuelo, viejo de mierda cuanto probó, hasta que murió atragantado. Se que era muy chico y lloré en su funeral, pero ahora pienso que en realidad que es una buena forma de morir; con la boca llena de placer.


Quizás nunca sea un clásico, tal vez nunca sea denominado como el de algún grupo.
Solo me conformo que si no es él, otro me publicara… como otro escribirá algo similar.

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tengo congestión y estornudo mucho... odio ser alergico a estos días


adiosh
grax por leer

Thursday, January 31, 2008

El riesgo del cortejo

Creo que su historia partió en la adolescencia, las cosas siempre son normales si te acostumbras a ellas. Aunque a veces nunca alcanzas la costumbre de ciertas cosas, siempre parecen innovadoras.

Era por el verano del 97, cuando sucedió por primera vez.
-Háblale- le dijo su amigo
-no, me da vergüenza- bajo la mirada
-pero no pierdes nada-
-creo que tienes razón- miró a la niña que tenía el cabello semi rizado y de un rojizo cobre. Se acercó medio tiriton y le dijo:
-h…o…la- ella lo miró de reojo, pero en ese momento su amigo salto y lo tacleo, justo donde estaba parado David cayó un piano. La chica se echó a correr.
Ambos amigos asumieron que fue solo mala suerte, pero David temeroso, no se acercó a nadie durante un tiempo.
Si es bastante extraño que aparezca un piano a la mitad de un parque.
Así paso un año, se había tratado de acercar a un par de chicas, una vez le cayó un macetero y termino con 6 puntos en su cabeza. La segunda vez lo arrollo un sofá.
Aunque se lo seguía negando, se decía “mala suerte” “coincidencias” “debo estar por ganarme la lotería”.
Así que durante el año 98 se dedico averiguar que era lo que tenía, porque siempre perdía en el intento de hablarle alguien, a lo largo de ese año termino 4 veces en la UTI y en la misma UTI casi se muere por tratar de hablar con la enfermera.
Pero seguía con su incógnita, fuera de la cicatrices no había conseguido avanzar. Aunque era una situación cotidiana, no se acostumbraba a ser maltratado con tanta frecuencia.
Si al principio necesitaba hablar con alguien, al final bastaba que lo pensara para que fuera disparado por algún objeto que se impactaba contra su cabeza.
Creía que era porque intimidaba a la gente, con los años su rostro había recibido algunos cambios, tenía una expresión más ruda y una nariz en forma de papa, de seguro que no perdía todo el encanto pero ya no conservaba su belleza casi andrógena.
Por allá en 2004, cuando ya tenía como 21 años, sufrió la humillación más grande de su vida, ya que por razones naturales y de necesidad llego a una señorita de la vida, quizás la falta preámbulo retardo el efecto esperado, mientras se iba entre las piernas fatales de una mujer cuarentona, no se sabe como, pero el velador le golpeó las costillas y lo tiró por la ventana a la calle.
Volvió a la UTI, con un par de costillas menos, pero nada era más vergonzoso como terminó en esa cama

Así siguieron pasando los años, hasta que un día, hace un par de semanas, una chica se le acercó hablar, pero el no quería responderle, estaba en un tren, así asumía que no sobreviviría un porrazo desde ahí. Pero paso un rato y ella seguía tratando de obtener una conversación.
Así que cedió y cuando iba decir algo, a la chica le cayó un escritorio encima.
David, quedo impactado por un segundo, pero luego dijo:
-Holas- pero nada lo golpeó, así que habló durante horas, se bajo del tren --riéndose-- esperando que se volviera repetir algo así.

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cuento que nació de una caminata con Ave, pero no pensamos bien el final, pero me gusto la idea


asi que bien

hasta pronto

Saturday, January 12, 2008

El relato de Drosophila melanogaster

El silencio de ambos era envolvente, al parecer absorbían el ruido. Aquellas miradas cruzadas quedaban inertes por fracciones de segundo, donde quizás pensaban cosas similares.

Cierto, que ninguno de los dos se atrevía a decir palabra alguna. Pero quién los culpa, yo por lo menos no, entiendo muy bien lo que se siente estar mirando alguien y deseando que esa persona te mire y se pregunté que haces ahí con la inevitable cara de perplejo.

Avanzaba el tiempo, a vista y paciencia de sus amigos que seguían quietos, petrificados. El amor es como una bala, no mejor un escopetazo o algo más potente, desbarata ideas y estrategias. Se come hasta las palabras, no puedes evitar hacer la pregunta ¿Qué mierda me esta pasando?, como si tuviera una respuesta clara.

Alguien se paro del sofá le subió el volumen al equipo, pero nadie se atrevió a moverse ni un centímetro. Todos respiraban ese aire espeso, que provocaba el calor de dos cuerpos al descubrir su elemento opuesto.

El más atrevido y quizás el más insensible, se acerco a él y le dio dos vasos y le dijo que se animara. Se tomó el suyo al seco y se levanto, trato de caminar lo más normal que podía, aún así era gracioso, parecía un robot con poco aceite.


Entregó el vaso, a ella le tiritaron las manos y bajo la mirada. En el vaso, un destello de magia, vio vidas pasadas, presentes y futuras. No entendía que le paso, aunque sabía que lo conocía más allá de una vida y ahora lo volvía descubrir. Tal vez él sintió algo similar; yo pienso que no existe un destino o eventos preevaluados por algún señor de barba o fuerza cósmica que se dedique a hilar tan fino, pero sí creo que las situaciones se buscan en sí, como si tuvieran vida propia, se abrazan a sus elementos y los reúnen para vivir otro instante si quiera.

La fiesta tomo su cauce, la música volvió a sonar y las personas volvieron a popular en libertad, reuniéndose con deseos y entre patanes se entienden.

Pero esos dos, eran preciosos, no pronunciaron palabra alguna y solo se sonreían coquetonamente.


Eso es lo que hace a los hombres ser hombres, el fascinante juego de posibilidades, se dan la mano y sucede.


Uno que solo ve y mi especie no entiende, tenemos un par de días de vida, lo gastan revolcándose en basura. Quizás tuve la mala suerte de pensar, aunque una pequeña mosca quieta en el vacío, no molesta a nadie.


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Recuperando la coherencia, solo tenía ganas de vomitar eso, no soy muy amigo de estas ideas. Pero creo que es un linda historia, narrado por esa de los ojos rojos.


"De mis pulmones el humo negro, en mi interior vida creciendo. Así trabajan mis costillas para tenerte cerca y hacerte mia"


Adiosh

Friday, January 11, 2008

El reflejo de la araña

Se sentó en su sofá con la ventana abierta y fumando un cigarro, no podía sacarse la idea de la cabeza que lo estaban siguiendo.

Todo partió cuando salió de la oficina y una mujer de un escote muy pronunciado lo quedó mirando. Empezó a caminar a cualquier lado, para tomar un taxi o sentarse a tomarse un respiro.

No todos los días tiene uno tan agitado, hoy sobre todo tenía que ser perfecto.

Pero en la segunda esquina que doblo, había un niño pequeño que lo miraba con sus enormes ojos negros. No parecía ser un niño de la calle muy blanco y de buena ropa, exceptuando que no llevaba zapatos.

Se lo quedo mirando por un instante, siguió caminando, pero sentía algo pesado en la espalda, algo sofocante. Volvió la mirada estaba el niño caminando detrás de él. Abrazo su maletín corrió a la avenida, tomo el primer taxi que vio.

Le dijo al taxista que lo llevará a bellavista, necesitaba un buen trago.

Al rato estaba tomando un Ron añejo, algo fuera de lo normal para quien acostumbra beber cervezas con pocas monedas. Bajo la mitad de la botella y se sintió más relajado, parecía que el alcohol le infundía valor y nuevos valores, justificando lo que había hecho.

Entre una borrachera y delirio de locura, comenzó a murmurar:

-Se lo merecía… era mió por derecho-

-¿Señor?- le dijo el mesero

-Mió mió-

-Señor, creo que lo mejor se vaya para su casa- el mesero hizo un gesto con la mano vinieron unos hombres y lo tomaron, se lo llevaron a la puerta. Pero antes de salir se soltó y les dijo que iría al baño.

Cuando se lavó las manos y la cara, se compuso un poco. Se quedó mirando el reflejo de su envejecida cara, ya no guardaba ningún rasgo de cuando tenía veinte algo, su rostro duro y de expresión casi sombría. Cuando se estaba retirando del baño, vio en el reflejo del espejo un niño, se volteó de un salto, se acercó a ver si era cierto o solo una idea loca, nada y sintió un alivio. Volvió a mojarse la cara, miró el espejo y vio enorme araña, pero se fue sin reparar en el detalle que era parte del reflejo.

Cuando el cigarro acabo, se levantó a cerrar la ventana. Santiago era precioso a esa altura, parecía una maqueta.

Ya estaba más tranquilo, menos preocupado ya nadie lo podría incriminar, por lo menos eso creía.

Cerró la ventana y en el reflejo del vidrio volvió a ver el niño, se dio vuelta muy despacio (deseando que solo fuera alguna jugarreta de su cabeza), no había nada. Aunque su corazón se apretó el dolor en el brazo se hizo insoportable, se recostó contra el ventanal.

El dolor era insoportable, empezó a escuchar un murmullo, que le dijo “es tuyo, por derecho, es tuyo”, alzó la mirada. En el techo había una gigantesca araña, el dolor del pecho se hizo más intenso, se levantó pero cayó de espaldas, alguien había abierto la ventana y mientras la araña se acercaba miró nuevamente el reflejo del niño en el vidrio.

Se apoyó en el barandal y se puso de pie, miró el vacío de los quince pisos para abajo y la araña que se acercaba lentamente. Y decidió.

En otro lado de santiago sonaba un teléfono:

-Buenas noches-

-Buenas, ¿Quién es?-

-Señora, disculpe la hora, pero tengo que informarle sobre el deceso de Cristian Rodríguez – se escuchó un silencio sepulcral por el teléfono- aunque no se preocupe, cada uno tiene lo que es suyo-

-¿Pero cómo? ¿Quién es usted?-

-No se preocupé, déle gracias a su hijo, el hilo todo. La llamarán pronto y le dirán todo lo que quiere saber y lo que saben. Lo otro lo digo yo, su hermano tenía un secreto, que involucraba mucho dinero y alguien quiso arrebatar el secreto, pero no pudo aguantar el preció-

Se cortó la llamada, la mujer quedó llorando en un extremó, al otro un hombre sonreía y miraba sus zapatos nuevos.



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Bueno, cuento por sueño de anoche... la fiebre me hace delirar... de hecho soñé tb que estaba en un supermercado comprando con alguien y estaba abrazado de forma melosa... cosa que fue más aterradora que la propia araña.


Esto de estar resfriado en verano es horrible, los reportajes de verano apestan... tanta mina rica tendida en la playa y uno aca en casa, sin poder comer casi nada... snif snif


"De la muerte nace la vida, para entender el todo en su complejo infinito"

Adiosh

Friday, January 04, 2008

Sin entelequias a las cuales recurrir

Si recordara todas mis mañanas, creo que ninguna tendría el valor suficiente como para compensar esas donde apareciste entre un sueño y el olvido. Sé que me he vuelto un idiota empedernido, con los años más tiendo a olvidar que a retener, no guardo con cariño muchos de nuestros momentos.

La soledad me enseñó que nada es mió por derecho, sino que lo que me corresponde es lo que cree, cada palabra que consagre en ti o en todos, eso me pertenece, el recuerdo y la necesidad de constituirme como uno más sobre y en esta rueda.

Pero finalmente el tiempo avanza, definitivamente no vuelve (aunque eso quisiéramos), sigo sobre este camino observando cada construcción ajena, anhelando un poco de idilio, no soy tan soñador para que lo inmensurable se vuelva lo mió, por el contrario soy un tipo muy limitado, encerrado dentro de un corazón o peor aun encadenado a mi naturaleza, nunca fui bueno para decir adiós, sé que por eso perdí el despido y tal vez la oportunidad de ascender con gloria. Sigo siendo un viejo zorro, que deseaba ser un lobo.

Estas divagaciones son tan confusas como mis ideas, pero aun peor son declaraciones de un yo completamente desconocido para mí. Alguien que apacigua mis fuerzas con un suspiro y me da la mano para seguir sin si quiera sonreír.

Pero a pesar de mi ignorancia y mis limitaciones, adoro mi forma de ser, no porque sea mejor que otros, es porque de esta forma avanzo y crezco. He destruido más de una vez todos mis limites, llegue donde nadie creía que iba a llegar, manipule la fuerza coercitiva y no fui la bestia que debía ser.

Sino acá estoy esperando seguir, pero ahora, solo necesito que sepas, que hay que me duele, que no quiero que sepas más. Sé que es estupido, pero tu recuerdo me consuela…

… no es intimidarte, es darte lo que es tuyo, un poco de valor… ese del que brindaste.



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El texto llevaba un tiempo en mi carpeta de textos elaborados, bueno era el momento.


"No son tus ojos lo que me vuelven locos, sino son lo que contienen lo que me deja sin voz cuando los veo"


Hasta pronto



Pd: http://www.fotolog.com/jorge_de_burgos nadie lo ve, asi que un poco de publicidad no le hara mal

Tuesday, January 01, 2008

Valores de Mierda

No sabía que hacía en ese departamento precisamente, quizás liberando estrés, pero de verdad estaba muy confundido.

Trataba de hacer memoria, pero la borrachera me confundía los recuerdos, de hecho tenía nociones de haber bebido con un perro de un inodoro, lo que me asustaba es que el sueño no fuera sueño.

Me tiré en el sofá, no me pregunté más y me dormí.

Al medio día, logré levantarme y caminé hasta lo que me pareció el baño. Después de relajar el cuerpo busque sobrevivientes con rostros conocidos, pero no tuve mucho existo, hasta:

-Buenos días dormilón-

-Buenos días- le respondí muy extrañado

-¿Esa cara, parece que no reconoces?-

-Bueno, no te reconozco- le respondí sonriendo

-Se que estoy un poco cambiada, pero no es para tanto- la miré buscando algo familiar

-¿Daniela?-

-¡Sí!- chillo al responder

-Vaya, estas… más crecida-

-No me lo digas, anoche fue la mejor noche de mi vida-

-¿Tuve que ver algo en eso?-

-Sí, ¿no recuerdas?, te preparo un café para conversar, pero anda darte una ducha-

Bajo el agua caliente, me lavaba la cara que me dolía y tenía las costillas moreteadas. Salí del agua con la cabeza un poco más despejada, pero las ideas eran aisladas, habían vacíos que no iban a volver.

Me puse mi camiseta negra y jeans, salí sin zapatos.

-¿Está rico?-

-Sí-

-Me dices, que paso anoche-

-Pero dime que te recuerdas-

-A ver, salí de mi casa y me fui a un bar de brasil con unos amigos, tomamos mucho, tanto que de ahí en adelante no recuerdo nada muy claro- si les soy sincero, si tenía nociones, se que la había visto pero no la habia reconocido y me acerqué a jotearla, luego recuerdo estar caminando por la alameda, lo próximo estar en este departamento leseando con un perro.

-Bueno te falta harto de la historia, por donde empiezo, creo que por la parte cuando te declaraste-

-¿Declarar? ¿Qué a quien?-

-¿Tú a mí?-

-¿Qué?- definitivamente no recordaba eso

-Tranquilo, cosas de curado lo sé. Pero hiciste algo muy lindo por mí-

-¿Qué cosa?- ya se me estaba acabando el café

-Bueno…- se sonrojo-peleaste por mí-

-Eso explica lo morado que estoy-

-Pero le sacaste la cresta al weón, nunca había visto a nadie dar una tunda así, alguien tan curado como lo estabas-

-¿De verdad? Tuvo que estar más curado que yo- me levanté a servirme más café-¿Quién era?-

-Bueno era mi pololo, ahora es mi ex-

-¿Querías que le pegara?-

-No, en realidad, solo quería terminar con él-

-Vaya- pensaba que por suerte yo nunca tuve ese problema, siempre terminaban y no querían saber nada más de mí.

-Pero fue lindo lo que hiciste, tu nunca me gustaste, pero siempre me sentía protegida contigo-

-Gracias, supongo. Aunque hace más de 6 años que no nos veíamos-

-Cierto, pero nunca deje de pensar en ti- dijo en un suspiro

-Lo único que te puedo decir que te has vuelto toda una mujer y una muy linda- me volví a sentar. Miraba sus ojos verdes, sus labios delicados, no negaré que hecho carnes en estos años, pero era bonita, no era la chica que presentaría como mi novia, pero sino le molesta quizás casuales salidas con destinos determinados, no me molestaría

-¿Te quedas callado?-

-Pensaba-

-¿En que?-

-En como llegue acá, porque no hay ningún amigo mió y que son todas estas personas-

-Bueno, luego de la pelea, nos echaron del bar me dijiste que sino me molestaba caminar y caminamos hasta providencia, conversamos mucho. Hacías alusiones a tus aventuras y tus fracasos. De que seguías enamorado de la vida-

-Estaba curado, pero y ¿mis amigos?-

-No sé, creo que uno te llamó más tarde y le dijiste que viniera, debe estar por ahí tirado-

-Oye sorry, si moleste anoche u algo-

-Para nada, después la pasamos muy bien acá-

-¿Si?-

-Cuando llegamos mis compañeros del depa estaban de carrete así que la pasamos la raja-

-Que bueno, me recuperare un poco y me voy-

-No hay prisa Pancho, quédate cuanto quieras-

-Gracias, voy a buscar a mi amigo-

-Yo tomaré una ducha- se acerco y me dio un beso en la frente

Supuse que sería Roberto, siempre me apaña en todo. Así que debía encontrar un tipo de pelo largo y algo barbón. Mientras revisaba debajo de las frazadas, solo encontraba botellas vacías de Ron, Vodka, Tequila, Whisky, Cerveza, Manquehuito y Vino, en realidad eso explicaba porque estaban tan tirados. Pendejos idiotas como mezclan así, no saben que se pueden morir.

Revise el comedor y cada dormitorio, pero sin suerte. Así que lo llamé a su celular y apareció detrás de un sillón. Era increíble como un departamento de para dos personas pudiera almacena más de quince personas.

-Hola Robertito, ¿Cómo la paso?- le dije mientras le preparaba un café

-¿Qué hora es?-

-La una de la tarde, toma- le deje un café encima de la mesa

-¿Te tomas eso y nos vamos?-

-¿Te la comiste weón?-

-¿A quién?-

-A mi po, aweonao a la mina por quien te agarraste a coscacho-

-No sé, no me acuerdo mucho de anoche, pero supongo que no-

-Weón después que le pegaste al pajarón ese, la mina te agarro a calugazo, si no habría sido por la pelea te la culeai ahí mismo-

-Vaya, ella no me contó esta parte de la historia-

-Pero sino te acordaí poco podí hacer, aunque minas no nos faltaran mierda. Termino esta wea de café y nos vamos-

-Vale-

-En todo caso, fue por la mina que los demás weones se viraron, pero te cache tan curao que los seguí-

-Vale mierda, se aprecia-

Me levanté a buscar mis zapatillas. Las recuperé y dije:

-Vamos Roberto-

-Dale- me respondió más compuesto

Tomamos nuestras cosas y partimos, gritamos un adiós a lo lejos, salimos. En la puerta, me encontré con alguien que nunca pensé encontrarme ahí.

-¿Francisco?- dijo asombrada

-¿Alejandra?- le respondí muy asustado

-Tanto tiempo hombre, mírate pareces hasta más alto- saltó sobre mi y me dio un abrazo

-Si harto- dije algo asqueado

-¿Te ibas?-

-Sí, nos vamos- respondió Roberto, el recordaba a Alejandra, sabía cuanto me afectaba su tema aún, a pesar de los tres años que han pasado desde que terminamos

-Pucha que pena, pero si nos esperan 20 minutos los acompañamos, que suerte encontrarte- decía llena de una alegría que no parecía suya

-Te esperamos- respondí cayendo en la tentación, Roberto me miró con desapruebo pero no pude hacer mucho, habrá pasado ese tiempo, pero a veces sueño con ella y hasta la extraño.

Así que volvimos a entrar. Ella iba con un tipo alto y bien parecido, parecía ser su novio. A diferencia de otras veces tenía que reconocer que era muy lindo, casi andrógeno.

Nos sentamos nuevamente en la mesa y Alejandra se puso hablar de su vida, pero en realidad poco me importaba, así que ignore casi todo el monologo.

-¿Quién es él?- pregunto Roberto

-¿Ignacio?, mi pololo- bingo había dado en el clavo

-¿Hace cuanto están juntos?- pregunté

-Como dos años-

-¿Qué paso con el otro?- le sonreí

-Nada, no funciono, como lo de nosotros- dio su estocada, no había perdido gracia estos años

-¿Qué hacen acá?- increpo Roberto después de ver mi cara

-Una niña que vive acá es prima de Nacho, ¿Ustedes que hacen acá?-

-Nos invitaron a la fiesta que hubo anoche una tal…-

-Daniela- dije para cerrar la frase de Roberto

-¿Daniela? Que coincidencia es la prima de Nacho-

-Increíble- respondimos Roberto y yo al unísono, echamos una carcajada

La conversación se basaba en puntos como la familia y aspiraciones a futuro. Por eso me fui a sentar a un sofá, saqué mi nunca bien ponderado libro de bolsillo y me puse a leer.

Al rato apareció Ignacio enojadísimo y Daniela llorando de atrás, Alejandra se paro rápidamente y la salvaguardo, se fueron a un dormitorio.

En el lapso de todo este tiempo la gente del departamento que estaba repartida, había agarrado sus cosas, al final solo quedaron como cuatro que se fueron a un dormitorio.

Roberto se acercó me pego una palmadita en las costillas y chille como un cerdo, y dijo:

-Así no podría pegarle ni a una monja, así que me voy al dormitorio con estos cabros a fumar un poco de hierba, me avisas para irnos-

Tan rancio mi amigo, pero confiable como el solo.

Así que me dejo solo con Ignacio, en verdad aunque tuviera ganas de pegarle no podría hacerlo. Solo seguí leyendo mi libro, pero me sentía observado me incomodaba para seguir avanzando la historia.

-¿Quieres fumar?- preguntó para aligerar el ambiente.

No le respondí, solo lo miré de reojo y continué tratando de leer.

-Vamos ¿Quieres un cigarro?-

-Bueno- lo tomé y lo guarde en el bolsillo

-¿No lo vas a encender?-

-Dije que bueno al cigarro pero no fumaría-

-¿Por?-

-Porque es una casa, aparte no apetece-

-¿Amigo de la Dani?-

-Algo así-

-¿Tu supiste lo que paso anoche?-

-¿Qué cosa?-

-Un Weón le sacó la cresta al pololo, que es muy amigo mió-

-¿De verdad? No sabía, yo solo llegué acá-

-Si pilló a ese weón le sacó la cresta, como se atreve hacer eso-

-Dale amigo tómatelo con calma- dije algo asustado por su declaración

-Pero tuviste que verlo como quedo, le saco como seis dientes y casi le corta una oreja-

-No creo que haya sido tanto- seguro exageraba, mi ropa no tenía sangre como haber dado semejante paliza

-De verdad compadre quedo como te digo-

-Bueno, entonces trata de tomártelo con calma, sino te puede pasar lo mismo- lo dije con cierto orgullo ciego

-Tienes razón, ¿Pero tu me apañarías?, tiene unos brazos fuertes por lo que se ve-

-Gracias- era idea mía o ese comentario parecía ser cortejo

-Siempre me ha gustado tener amigos fuertes, que te tomen con fuerza me hace sentir protegido-

-Amigo ¿qué onda?-

-Nada, solo digo lo que me agrada, yo soy deportista así que me agrada ver eso-

-¿Pero no crees que es medio gay lo que dijiste?-

-Podría ser, siempre depende de quien pregunta- dijo coquetonamente

-Pregunta un hetero-

-Entonces no preguntes webadas, que ya bien choreado estoy con lo de mi prima-

-Bueno solo decía… ¿Pero ya saliste del closet?-

-De verdad… ¿No preguntes weas?-

-Okas-

Así el se quedo fumando y yo leyendo. Al rato apareció Daniela más calmada y Alejandra con cara de triunfante.

Daniela le pidió disculpas a Ignacio, yo fui a buscar Roberto, que tenía los ojos rojos como conejo, pero se puso sus lentes así que no tuvo mayores problemas. Aunque ya no habló ni una palabra.

Cuando caminábamos al metro, dije:

-Oye Ale, ¿hace cuanto nos conocemos-

-No sé Pancho, como cuatro años-

-Creo que un poco menos- vi la cara de Ignacio ponerse más blanca que un papel

-¿Por qué preguntas?-

-Por confianza-

-Bien-

Ignacio estaba muy nervioso y yo sonriente por lo demás contento, sentía que el destino me daba una oportunidad de oro, para hacer lo correcto y devolverle la mano alguien que me lastimo mucho en su momento.

Llegando al metro, llame a la Ale y le dije a Roberto que se quedará hablando con Ignacio, este se negó, pero la Ale le dio un beso y lo dejo con Roberto, que solo se reía.

-Alejandra, lo que te voy a decir parece increíble, pero…- me callé para darle más tensión a la situación

-¿Pero qué? Que Ignacio se puede sentir mal-

-¿De verdad te importa mucho él?-

-Sí, demasiado, es un hombre respetuoso, tierno y sensible-

-¿Lo amas tanto que te sacrificarías por él?-

-Sí-

-Ale…- la tomé de los brazos y la miré a los ojos-… aún te amo- traté de besarla y me dio una cachetada.

Corrió hasta donde Ignacio, lo tomo de la mano y se fue corriendo.

Ignacio mientras corría me miraba confundido.

Miré a Roberto y le dije:

-Sabes amigo, hoy me he demostrado que tengo más integridad hacia los sentimientos que hacia las personas, pareceré idiota, pero hoy le regale algo de esperanza a la gente-

-La wea profunda hermano-

Nos miramos y nos echamos a reír.


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Rata:
Ingenioso, ambicioso, trabajador, decidido, laborioso, inteligente.

si soy una vil rata, lo sé.

Comienza el año y les dejo un texto más ligth que los otros, sin sentido de existencia, solo megalomaniaco y egoista.

Feliz año
y que este sea lo suficientemente dificil, para sacar lo mejor de uds.

"ante la adversidad... el ingenio es la mejor de las armas"

Adiohs

Sunday, December 30, 2007

Las cicatrices de una tierra

-¿Qué son?-

-Estrellas-

-Pero ¿tan pálidas? Parecen frías-

-¿Cómo olvidadas?-

-No, solo frías-

-Alguna vez escuche que las estrellas son de nieve, están detenidas en los deseos de la noche, quietas esperando el alba. En las mañanas caen al mar-

-Eso es muy cursi-

-Lo sé- mientras dejaba caer el cigarro en el piso

-Me alegra- apago el cigarro de un pisotón

-¿Qué harás ahora?-

-No lo sé, diría que últimamente, pero en realidad toda mi vida parece que estoy buscando-

-¿Algo en particular?-

-En realidad busco que buscar-

-¿Quieres un cigarro?- dijo, cuando sacaba la cajetilla del bolsillo de su chaqueta

-No, gracias, pretendo no dar con vicios-

-No los encuentras, ellos te encuentran- sonrió largamente con sus enormes dientes amarillos, ocultos en esa vieja barba-¿te conté cuando comencé a fumar?-

-Sí, toda mi vida la llevas contando-

-Pero es una buena historia-

-Si te soy franco nunca la creí-

-Pero es cierto-

-Nadie promocionaría cigarrillos con un camello-

-Sí los promocionaban y eran muy populares-

-Aún así, como sobreviviste cinco días en el desierto y seis noches-

-¿Cómo vives buscando algo que no sabes?-

-Eso no viene al caso- viró su cara, busco en el horizonte donde comenzaba y terminaba el mar. Quizás esperando que ese punto que comprendía la noche, que encierra el todo y la nada, como los ojos de una vieja amada, le permitieran encontrar la respuesta perfecta para ese viejo loco.

-¿Sabes?-

-No-

-Nunca te conté la historia completa-

-Ya lo has dicho antes- respondió rascándose la barbilla

-Pero si te la cuento otra vez quizás entiendas algo que no entendiste antes-

-Lo dudo-

-Por último la recordaras con más claridad para contarla. Aunque en el mejor de los casos, sea que alguien a escondida la escuche esta noche-

-¿La quieres contar?-

-No quiero, pero la noche la pide. Ese aire salado me recuerda cada momento que pase aquella vez-

-Vale te escucho, pero dame un cigarro-

-¿Fumaras?-

-No- sacó el cigarrillo de la cajetilla-Pero la última vez que hablamos esto me dijiste que si volvías a contar esta historia y no lograbas impactarme podría hacer lo que quisiera con…- rápidamente tomo la cajetilla-… con la cajetilla de cigarros, así que aquí tienes tu último cigarrillo de la noche, porque da esta caja por perdida- le paso el mismo cigarrillo que había sacado

-Bueno, deberé hacer un esfuerzo. Aunque si habría tenido mis reflejos de antes no podrías habérmela robado-

-Dale viejo, solo cuenta tu historia, antes que tiré la caja al mar-

-El mar fumando, no lo creo. Porque esta muerto-

-¿Por?-

-Ahogado si tienes tanta agua en los pulmones nada podrá entrar ahí- sonrió- jajaja-

-Estas más fome cada día-

-Ya aquella noche...-




Esta noche esta muy helada, me quedan pocas provisiones. Tuve que mantenerme con el grupo, pero no me sentía cómodo, yo no sé nada de política, yo solo quería ayudar a la gente y por eso fui tachado de comunista. Aunque en realidad me interesa un rábano, esos niños necesitaban comer, sus padres habían desaparecido queriendo proteger una patria libre, muchos de ellos fueron soldados y renegaron sus órdenes por inhumanas, en un ataque de humanidad, prefirieron morir devorados por ratas o llorando de dolor por quemaduras.

Mientras caminaba recordaba, lo que me habían dicho cuando tuve que salir. Que los héroes se quedan, también recuerdo mi respuesta, que yo no quería ser un héroe solo quería ayudar, ahora me van a matar nadie va hacer nada.

A la mañana siguiente, seguí caminando. Tenía que salir del país, pero no sabía bien donde iba y mi brújula ya no funcionaba y el calor abrumador me tenía muy cansado y deshidratado. Pero seguí caminando, no sabía si era instinto o voluntad, ni siquiera me lo cuestionaba.

Esa noche fue la más dura, porque se había acabado el agua y la sed durante las primeras horas te tomaba por el cuello y parecía que te ahorcaba.

Pero lo único que recordé que me habían dicho que tenía algo de utilidad, es que al caer la noche hiciera un agujero en la arena y me enterrará ahí.

Durante los dos próximos días camine y camine sin ver absolutamente nada. Aunque escuchaba gritos, me repetía que era mi imaginación; la gente me llamaba mis niños me buscaban. El consuelo fue saber que los deje en un lugar seguro, mi hermano que se había vuelto cura me ofreció su iglesia para recibirlos y tendrían comida, abrigo y algo de educación.

Ellos no me dejaban caer, impedían afanosamente con sus gritos que no cayera rendido por el calor sofocante.

Pero al atardecer cuando comencé hacer mi agujero en el piso, escuché un pelotón marchar cerca y me aterré. Sentí en ese momento que preferiría morir en el desierto que destrozado por ratas. Pero pasó sin siquiera estar cerca de mí.

En la caminata del día siguiente, me decía que debía estar cerca, por algo habían militares cerca. Camine y camine, pero nada. En la noche tuve miedo de dormir, como si no fuera despertar otra vez, así que seguí caminando bajo la luna que era un sol blanco para mí. Avancé durante toda la noche y sin éxito, la nada era mi camino y algo en mi corazón decía que para allá iba.

Mi vida se estaba apagando, ni los gritos de los niños lograban levantarme ya, cada vez que caía era como levantar al mundo otra vez, hasta que en un momento el mundo me gano, quedé tendido en piso sin pena ni gloria, nadie si quiera recordaría que existí. Un vil profesor municipal, que jamás fue alguien de valor en la vida, un adicto a las novelas románticas y heroicas, nunca pensé que acabaría tendido en un infierno en vida.

Pero no me rendí, si ya no podía caminar gatearía y eso hice. Avance lo que más pude, habría dado todo por un camello, pero en Chile no hay camellos o nunca he visto ninguno, excepto en el comercial de cigarrillos. Moriré y nunca habré fumado, si salgo de esta prometo tener algún que otro vicio.

Por los vicios me levanté una vez más, creía acérrimamente que eso es lo más humano que tenemos, los vicios. Así que dejaré que ellos me muevan hasta cuando no de más.

Al despertar ya era de noche, estaba en una fogata. Había un hombre de un frondoso bigote negro, de rasgos muy firmes, vestido con una chaqueta negra de cuello y mangas rojas. También llevaba un sombrero negro y rojo.

Traté de hablar, pero no podía decir nada. Pero dijo “Amigo nunca peleamos por una patria de mentiras, siempre lo hicimos por el país, el país es su gente. No los gordos de arribas, ellos no son capaces de tener un fusil en sus manos sin que se les llenen de ampollas. Esos cobardes no valen la pena, amigo tu has hecho lo correcto, yo te dejaré ver a tu niños.”, me dio algo de agua y me cargo toda la noche hasta que me dormí en su espalda.

Al despertar estaba en un regimiento, en una camilla. Lo primero que sentí fue el cuerpo helado, pero el cabo me cuidaba se acercó.

Al ver mi cara dijo “Amigo tranquilo, nosotros somos de otro tipo. Nosotros creemos en la gente, porque somos parte de ellos. Ahora estas a salvo”.




-Bien ¿y lo nuevo de la historia?-

-Creo que sé el nombre de quien me salvo-

-¿Cómo se llamaba?-

-Fernando Vergara Cornejo, era un regimiento atacameño-

-Bueno, pero aún no me convences así que despídete de la cajetilla- la tiró al mar

-Más se pierde en la guerra- mientras encendía el último cigarrillo que le quedaba

-¿Caminamos?-

-Vamos-

Se fueron caminando por la playa, el profe esperaba que finalmente su nieto entendiera el sentido de la historia. En ese momento se escucho un grito en sus espaldas y se acercó una chica muy buena moza y le entrego una cajetilla.

-Muchas gracias- le dijo mientras se despedía con la mano

-Gracias a ti- sonrió, miró los ojos de su nieto -Cada historia tiene su ritmo, solo debes aprender a cantarla del modo adecuado-


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Cuento para cerrar el año, me pareció adecuado tratar de hacer eso. Porque si tengo muchos sueños donde recuerdo amores, pero tengo una gran cuota que me lleva a otros tiempos; con otros protagonistas.
Algunas historias suenan y suenan años, pero hay día donde vuelven a sonar y parecen ser ciertas.


La foto, bueno cuando niño y teniamos media luna mi madre me decía que era el leon que se la había comido. Bueno para la luna llena... esa parte no la pregunten.


un abrazo

"Si se acabaron los ideales y las esperanzas... es hora de crear nuevos."

Hasta pronto


Wednesday, December 26, 2007

El paso de talión

En el puente, estaba ella observando el río, parada con su vestido blanco flameando en el viento.

Un sujeto pasó detrás suyo, bajando su sombrero y ni alzó la mirada, tomó a su mujer de la mano y camino más rápido.

Yo miraba sus cabellos dorados chocando contra su frente, pregunté:

-¿por qué?-

Nada dijo, solo me sonrió piadosamente. Alcé mi sobretodo, para que se abrigara, cubriera ese cuerpo que se moldeaba, que se grababa en mi retina, en curvas imperfectas pero hermosas.

Rechazó mi gesto, con dos pasos más cerca del vacio.

-¿por qué?- insistí, con voz triste y cansada -yo sé que tú… o dama del alba, de camas incontables y de rastros ocultos por el dinero… de arrugas jóvenes y manos mal trechas… se que sufres, por el hombre. Por el mismo que te tomo en distintos cuerpos, que se satisfizo de tu vientre inocuo y de tu leche agria.

Sé que los buscas en otros gestos, vestidos caros y rosas únicas… pero no esta en eso… ni tus hijos, ni el único de ellos que camina entre nosotros te conoce, como yo lo hecho.-

Me miró, dejando sus talones en el aire. Penetró mis ojos cafés sin gracia con su infinito cielo de mares verdes.

Quedé helado por unos segundos, componiéndome de esa mirada acusadora . Yo sabía que había pagado por ella varias noches; que la había conquistado a través de promesas, que sabía que no podría cumplir, aún así la repetí tantas noches que se escuchaba como la verdad.

No le ofrecí amor, le ofrecí una esperanza algo en que creer. Yo soy un hombre modesto, carente de dotes familiares, solo tenía un don que fue entregado de mi abuelo a mi padre, de mi padre a mí. No servía para hacerse rico o lucrar con él, solo podía ser útil para dar, esa capacidad familiar de entregar vida, fue el único don que tenía.

Soy culpable de haber dado eso.

-¿Por qué el mió ya no late?- dijo con voz seca y desesperada

-No lo sé- subí a la baranda y me acerqué, tomé su mano y la puse en mi pecho-¿sientes?-

-Estas calido, como siempre-

-¿Sientes?-

-Sí, ¿tu corazón?-

-No lo sé, pero si te acercas…- le tomé la mano y la acerqué a mí- podremos descubrirlo-

Saltó sobre mí, caímos de espaldas en el piso, se puso a llorar, me maldecía y me golpeaba el pecho.

Abrí los ojos y ya no estaba, como siempre desaparecía en la ilusión de haber cumplido mi misión, de haber librado mi culpa; tomé mi sombrero, el mismo de aquél día.

Puse unas rosas blancas, sobre el lugar que la última vez que la vi, asumía con dolor que mi don estaba al fondo del río, donde ella seguramente seguía llorando cristal.



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Emmm sin mucho que decir, tenía ganas de escribir eso...



*corregi los errores, espero ser un poco mas dedicado con ellos desde ahora


sería un gusto, como siempre

hasta pronto


Saturday, December 15, 2007

conversaciones

Ignorancia

Conversación en msn

-Hola-

-Hola-

-¿cómo has estado?-

-Bien y tu-

-Bien bien, ¿qué me cuentas?-

.No mucho, tranquila en U y eso-

-¿Pololo o algo? ¿Planes de dominación mundial?-

-Nah, no necesito eso-

-¿Cómo? Pero si tener pololo es útil, son tipos abnegados y resignados, aparte que te sacan a pasear y con un buen trabajo pierden la voluntad –

-No necesito eso-

-Entonces tienes un dildo-

-¿Qué es eso?-

-No creo que quieras saberlo-

-Vamos dímelo lindo-

-Emmm, bueno es un consolador-

-O cochino-

-Ignorante-.

-Esas palabras no están en el bocavulario de un señorita-

-Pensé que vocabulario de las señoritas se escribía igual que el del diccionario, siempre se aprende algo nuevo-

-Equivocarse es de cualquiera, ser cochino de pocos-

-Pensaba que las señoritas no eran una cualquiera-

Bloqueo

Conversación en la micro

-Mira todas esas viejas que se quedan adelante y no dejan pasar para atrás-

-Sí, seguro que tienen frió-

-Pero si hacen como 30 grados-

-Lo sé señor, era sarcasmo-

-Pero ¿por qué se quedan allá adelante?-

-Bueno si mira bien son puras viejas, quizás son las que ha nadie les corrió mano en el metro, así que se amontonan al frente de la micro para que quizás alguien el agarre el poto-

-De todas las respuestas que me habría podido dar esa era la más rara-

-Lo sé, es que no soy muy común caballero, por cierto me bajo acá-

La Ex amiga

Conversación de pasillo

-Oye-

-¿Si?-

-Te quería preguntar si te pasa algo, hasta hace un par de días éramos juntas-

-No, ¿por qué lo dices?-

-Porque ya ni me saludas-

-Si, te saludo-

-No sé si es que estas más brillante que hace un par de días, pero te recuerdo que no me saludaste cuando iniciamos esta conversación-

-A no sé, me voy-

La perra

Conversación con un amigo

-Hola weón, tanto tiempo, ¿como has estado?-

-Hola, bien pos mierda y que me contai-

-No mucho estudiando y eso, y tú-

-Puta que estoy con lo de la práctica, has sabido algo de tu ex-

-Na weón… pero de la anterior supe algo-

-¿Qué cosa?-

-Que se murió la perra de mi ex-

-¿Cómo eso? Weón y no podí decirlo riendote-

-Sorry fue tu cara, no, se murió su perra, no ella-

-aaaaaaa, bueno-



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De otras aventuras que sí me suceden


fueron las conversaciones que si me pude acordar


se acaba el año y yo desaparesco

adiosh

Wednesday, December 12, 2007

El orubon del vigilante

Hace un par de días venía en la micro, estaba escuchando música, el locutor de la radio comentaba sobre la violencia en asenso en Santiago mientras avanza nos acercamos a navidad.

Reflexioné por un segundo sobre lo que había sucedido con Cristo, por un breve instante no me pareció tan dicotómico como el terror que trataba de infundir aquel periodista. Me harté de tanta mala publicidad navideña, así que puse los mp3 de base electrónica.

De pronto atrás mió escuche un grito, me saqué el audífono izquierdo y escuché la conversación, era un tipo que había tratado de robarle a una señora, esta en acto de coraje lo detuvo, ante una adversidad clara se presentó como un héroe trágico. Pensé que realmente le iba reventar la cara de un solo combo. En ése momento apareció una mujer defendiendo al carterista, la mujer titubeó (debo reconocerlo), aunque después se paro más firme y determinada.

Sonreí y guarde los audífonos, me acerque sin llamar mucho la atención el intercambio verbal era espantoso, pero la señora no se dio a torcer.

El ladrón comenzó hacer parar la micro, apretaba el botón como si eso hiciera que el paradero se acercara más rápido. Al momento de abrir la puerta, se curvo y le lanzó un golpe directo a la cara de la mujer, bajo de la micro sin que lo alcanzara. Luego la otra mujer (la que acompañaba al ladrón) se lanzó contra la señora a rasguñarle la cara. Esta vez si pude actuar, la tomé de la mochila y la tire para atrás, pero a ella no le pareció un buena idea así que salto fuera de micro. Las puertas se cerraron y comenzaron a putear a diestra y siniestra, pero la mejor expresión fue cuando la mujer se le desfiguró la cara al ver que yo me había quedado con su mochila, fue muy gracioso al ver como se tornaba roja y sus ojos se volvían saltones.

Antes de bajarme la micro, regalé la mochila a una mina flaite en la micro.

Pero hoy, tengo que reconocer que fui robado, perdí mi billetera sin la posibilidad de poder pelear si quiera. Fue frustrante, al darme cuenta insulté a todos los que viajaban en micro, por no hacer nada.

Pero al caminar a mi casa, descansando la idea, di como conclusión que era lo que tenía que pasar, que a pesar que nadie me dijo o ayudo, yo no busco el reconocimiento ni que me regresen lo que trato de ofrecer.

Se acerca el final de año y entendí que solo quiero que todo este mejor, pues en realidad perdí una linda billetera y diez mil pesos, pero quien los tenga quizás los necesitaba.

Yo realmente necesitaba aprender, eso me robo… parte de mi ignorancia.


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De las verdaderas aventuras del demoncio

Si, me pasan esas cosas


"Quiero perderme en tu laberinto dorado, desapacer en el rosado de tus labios"

adiosh

Saturday, December 01, 2007

Resignarse

-Me gustan tus ojos-

-¿por qué?-

-No sé, creo que me adsorben, como una servilleta-

-Jajaja, eres el único que compararía mis ojos con una servilleta-

-Sí, lo sé, pero creo que es lo que me hace ser tan adorable-

Miró el horizonte y guardo silencio, dejo que el viento le desordenara el cabello.

Se detuvo sobre el tiempo, dejo que los viejos gatos salieran de su imaginación. Huyeron aterrados siete gatos, de nombres impronunciables.

Pero él seguía impávido, preguntándose si los elefantes con grandes orejas aparte de volar escuchan mejor. Sé quejaba de todo y de todos.

Como resultado a lo que ha declarado en una idea, se regocija en una conversación, para sonreírle a su infortunio.

Mientras tenga eso, yo sé que crecerá. La gente vive sufriendo mucho, ha dejado de luchar, hay una edad entre los 20 y los 30, donde dejas de creer.

Ya no hay más héroes, es mejor ignorar que intentar de ayudar. La gente baja la cara y no da ni una mano, para levantar alguien.

Más aún caen en el vicio de criticar sin criticarse, dejar todo disuelto en el aire.

Finalmente, se recuerda que quizás las cosas están muy lejos para alcanzarlas o demasiado distante en el tiempo como para imaginarlo.

Pero bastan un par de ojos como servilletas, para dejar que se vaya la resignación propia de los años y lo ancla en ideales quijotescos, que es muy probable que lo vuelvan loco. Aunque que más da, será un loco bueno.



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Bueno esto... emmm... creo que un poco de las cosas que me suceden

agradecer, que cada vez que caigo en la resignacion algo me devuelve a lo que me prometi





hasta pronto

esto es más para mí, que para ustedes.

Friday, November 23, 2007

El, lógico y eventual, vuelo

-¿Dónde estas?-

-No lo sé-

-Déjame ir a buscarte-

-No, gracias por todo, cuídate-

Apago el celular y lo tiró a la basura. Sacó de su bolsillos unos cigarros, encendió uno que dejo encima de la banca, el otro que encendió lo fumo muy calmado, como compitiendo que él consumiría el cigarro más despacio que el viento. Y ganó.


Miró el cielo buscando figuras de algodón, pero ya notaba que los años no solo le habían dado una ceguera parcial, sino una imaginación senil.

Estiró sus brazos e hizo lo que nunca hacía en casa de su hijo, avioncitos con sonido y todo, los movía en círculos, sé imaginaba los aviones a escala que tenía guardados en su oficina y pensó que cuando Ricardo (su nieto) los recibiera los apreciará por un segundo antes de guardarlos o botarlos. Pero no se molesto en meditar más, extendió su mano por el horizonte corría por la plaza, al fin libre de cualquier reproche. La última vez que hizo el jueguito de los aviones en casa, su nuera casi lo manda a un asilo, aunque su hijo era bueno, estaba tristemente enamorado de ella, a ese punto donde no piensas.


Mientras más corría por el parque menos cansado se sentía y presionado, sabía que no tenía donde dormir, pero mientras seguía moviéndose no necesitaría dormir.


Pasaron unos días el seguía vigoroso y sin detenerse, la gente que vivía cerca de la plaza se acercaba a mirarlo, a contemplar el placer de hacer un avión con la mano y poner la lengua fuera de la boca y soplar.


Algunos comenzaron a plantearse si es que estaba loco, otros decían que era una manda y unos poco apreciaban del milagro de ver un viejo pisando el centenario de su vida, corriendo como un niño de cinco años.


Pasaron un par de días más y apreció la televisión, mostrándolo como el relleno de noticia que suelen dar.

-Buenas noches- dijo la periodista muy sería- nos encontramos esta noche en el centro de santiago, para ser más precisos en una plaza cerca de calle arzobispo- tomo aire- donde vamos a encontrar la maravilla de una vida sana, detrás de nosotros se encuentra un anciano corriendo hace aproximadamente 15 días sin detenerse-


El despacho fue visto por todo Chile, por su familia por supuesto, su hijo tomó un bus partió del puerto para la ciudad.


Llego dos horas después, al principio solo lo miró, no quiso acercarse (por vergüenza, es lo que me pareció ver), esperó que todos se fueran y acercó hablar.


Pero parecía que no lo escuchaba, en realidad no era muy importante lo que él decía, era más bien una actitud muy patética. Algo así como arrepentimiento culpable, justificándose en su familia y el cambio de los tiempos. Que sabía que esta actitud suya, solo indicaba que ya se había vuelto loco (aunque sí le soy sincero, ese viejo es digno de mi admiración) y que tendría que internarlo para que lo cuidarán.


Cuando Alejandro Bello hijo se acercó afirmar Alejandro Bello padre, esté se elevó por los aires, emprendió un elegante vuelo, lo hacia con gracia como sí siempre lo hubiera hecho. Se elevo alto, cada vez sentía más libertad, como el cielo de nadie ahora fuera suyo, fuera un cielo donde el podría volar y sentir la lucidez de los años alejado de la envejecida tierra.


Pasaron algunos años, me dedique a buscar a Ricardo, contarle lo que sucedió con su abuelo. Porque yo solo soy un pequeño Zorzal, que de cosas de hombre no sé, pero si sé volar y ese fue el regalo que le di a ese viejo, espero poder dárselo a su nieto.


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No!, no es que haya rejuvenecido, aquel es mi hermano y creanme que les digo que es el mejor hermano del mundo... es él que hace mis desayunos y mis sanwuches para el día.



A ver, que digo, bueno el otro día salí con alguien y la pase muy bien, así que agradesco el grato momento que me brindaste.

El cuento, bueno nació para no dejar botado esto tanto tiempo, pero creo que refleja mi sentir de los últimos días.



" Si pudiera romper y tirar el pasado como el borrador de una carta o un libro.
Pero ahí queda siempre, manchando la copia en limpio, y yo creo que ese es el verdadero futuro."

Adiosh